En
su habitual columna de Economía Política (programa El Pulki -
Sábado 15 hs x AM 1390 Radio Universidad La Plata), Ernesto Mattos
analizó el reordenamiento de los subsidios al consumo de gas y agua
dispuesto por el gobierno nacional.
Dado
que se trata de una columna radiofónica, se recomienda su escucha,
pero como siempre, para los que prefieran la lectura, transcribimos… Ah! Para los distraídos, en la
lista de enlaces (a la derecha de su pantalla) está el que te lleva al
blog de Ernesto y al de la Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche, que él
integra.
Dijo Mattos...
Podemos
hablar de 3 etapas: una, la de la salida de la crisis, en 2003, en la
que se subsidió por igual a la industria y el consumo domiciliario,
saliendo de la crisis con aumento de la demanda. Una segunda etapa,
la del programa P.U.R.E.E. (Programa de Uso Racional de Energía
Eléctrica), que buscaba concientizar sobre el consumo responsable,
pero que queda trunca por la irrupción de la crisis internacional. Y
la etapa actual, que es directamente una etapa distributiva, en la
que se plantea un reordenamiento en los subsidios para los sectores
que realmente lo necesitan, y no para los sectores que generan esta
salida de divisas, cuando no lo necesitan y podrían pagar la tarifa
plena.

En
2003, cuando inicia la gestión de Kirchner, en la Argentina
solamente había casi 5.000.000 de usuarios con gas. Entre 2003 y
2013 se incluyeron casi 3.700.000 hogares a la red de gas. Hoy el
total de usuarios es de 8.400.000. O sea que en el término de 10
años casi se duplicó la cantidad de hogares con acceso al gas. Lo
que pasa es que ahora hay que re ordenar esos subsidios. Del total de
los 8.400.000 de usuarios, el 65 % va a ver incrementado su gasto, en
caso de que no logre ahorrar el 20 % que estableció el gobierno. La
suba promedio en ese caso seria de alrededor del 40 pesos por
bimestre, o 20 pesos por mes.
Se
estima que el ahorro que va a tener el Estado con esta redistribución
de subsidios es de entre los 5.000 y 10.000 millones de pesos, de los
cuales 2.000 millones irían a las distribuidoras y a las
transportadoras, en forma de inversión, porque por ejemplo todavía
falta concluir el gasoducto del norte, que es otra parte fuerte de la
inversión pública, y que va a traer nuevos usuarios conectados a la
red de gas.
Si
planteamos un escenario hipotético para tomar dimensión de los
volúmenes que están en juego, vemos que, en un cálculo no muy
optimista, por ejemplo, si el Estado se ahorrara 7.000 millones de
pesos, 2.000 millones irían a la inversión publica en la
ampliación y mantenimiento de la red. Quedarían 5.000 millones.
Programas
como la Asignación Universal por Hijo y el Progresar, incluyen entre
ambos a una población de 4 millones (3.5 millones la AUH y ½ millón
el Progresar). Si, por ejemplo, esos 5.000 millones se aplicaran a
estos dos programas, daría a cada persona que percibe esa asignación
un ingreso complementario de casi 650 pesos.
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