martes, 7 de abril de 2015

Tres mujeres por Fuentealba. La gran batalla

Por Hugo Ruano Y Carla Lujan Di Biase
El sábado próximo pasado se cumplieron 8 años del asesinato del Maestro Carlos Fuentealba, en El Pulki dialogamos con Sandra Rodriguez, compañera, en la vida y la militancia, del docente.



Pulki: ¿Cómo nos toma este octavo aniversario del asesinato de Carlos, Sandra?

SR: Hoy tenemos un día de mucha actividad, y ya estuvimos con muchos preparativos. Desde hace cuatro años se hace una bicicleteada que va desde Arroyito hasta Neuquén capital, organizada por los profes de Educación Física, que siempre hicieron actividades durante todos estos años en distintos lugares del interior de Neuquén. Muchos de los profes estuvieron en ese preciso momento en el que Carlos corrió cerca de dos kilómetros, por eso es que ellos han tenido muy de cerca a Carlos y creo que para ellos es muy importante homenajearlo hoy de esa forma. A las seis de la tarde tuvimos la actividad central que es en el monumento a San Martín, en el centro de Neuquén; vamos a marchar por la Avenida Argentina hasta volver al Monumento, donde se va a cerrar con canciones de Víctor Heredia. En este momento están llegando algunos compañeros que vienen de la CTERA, otros compañeros que vienen de SUTEBA, otras delegaciones que vienen de La Pampa, de Río negro y de Chubut. Hay muchos compañeros que se han estado organizado en el interior de Neuquén, a través del sindicato de ATEN. Para mí es muy importante la presencia de la gente del interior porque la mayoría de ellos fueron víctimas el 4 de abril de 2007, aparte de haber sido testigos en el juicio de Darío Poblete, el autor material, quien disparó aquel 4 de abril. Estamos en vísperas de una audiencia que es muy importante, una instancia jurídica que se suspendió a fines de febrero. Es una audiencia de impugnación a un fallo del año pasado que tiene que ver con las imputaciones a los quince altos jefes policiales que estuvieron en Arroyito, incluido el exjefe policial que estuvo en el lugar ordenando el operativo. Nosotros seguimos sosteniendo que Darío Poblete no actuó solo, que fue un operativo, que fue ideado, ejecutado y ordenado por el exgobernador Sobisch. No hemos abandonado la instancia de seguir llamando a indagatoria al exgobernador, como lo estamos exigiendo desde hace 8 años. Esta causa viene teniendo todas estas dificultades, irregularidades, poca voluntad política de decididamente romper con esa corporación que responde al poder que gobierna desde hace 50 años esta provincia, el Movimiento Popular Neuquino.

P: ¿Cómo está la situación respecto de, como bien decís, lo que hemos conocido a través de tu testimonio y de tu lucha (no solo tuya, de los compañeros de ATEN también), las vinculaciones políticas o responsabilidades en la toma de decisión en el operativo en el que asesinan a Carlos? Sabemos que están allí enmarañadas por algunas personas prominentes que tienen que tomar decisiones y consagran la impunidad. Pero también está las situación de las condiciones “de tensión” de Darío Poblete. Visto desde aquí era la provocación o la gota que rebalsó el vaso, con él saliendo a hacer los mandados, no me acuerdo la situación exactamente, pero inclumpliendo y gozando de privilegios al margen de la ley.

SR: El año pasado sucedieron estas tres cosas, que fueron realmente tocar fondo. Ayer lo hablábamos con mi abogado, con Gustavo Palmieri, y en ese momento justamente ayer nos lo pudimos admitir. Ambos habíamos tocado fondo. Cuando la detención de Darío Poblete nosotros no dejamos de pedir que fuera trasladado a una cárcel federal y que no tuviera ningún tipo de privilegio. Ayer a través de una radio mi abogado hablaba de los privilegios que tiene Poblete, es más que evidente que tienen estos privilegios porque le están pagando su silencio. Darío Poblete en el 2008, cuando fue condenado a perpetua, se le dijo si quería hablar o decir algo y él obviamente jamás rompió con ese silencio. Yo creo que hoy es bien retribuido porque en definitiva, Poblete no dijo “yo recibí órdenes, a mí me dijeron tal cosa” (como lo dijeron otros policías). Aceptó calladito porque la única atrocidad que dijo fue “no sé de qué se me acusa”. Más allá de eso, Poblete está otra vez en Zapala, en el lugar en donde se lo vio salir. Yo creo que es muy importante que la propia comunidad de Zapala denuncie si lo ve. El gran problema que creo que hay es que la sociedad tiene que decir “no nos vamos a bancar que exista un preso como Poblete que mata docentes, que mata personas, que viva entre nosotros y que camine así nomás”. Creo que también hay una necesidad de que la gente rechace y salga a pelear por esto. Esta es la segunda vez que Poblete va a estar allá; se le concedió ir allá por una cuestión de organización de familia, pero, como bien lo planteaba mi abogado ayer, si todos los presos pudieran hacer eso tendríamos un serio problema porque no hay cárceles en cada lugar en donde viven los familiares. Nadie está tratando de negar los derechos; yo sé que los presos tienen derechos. Yo no me voy a ocupar de los derechos de Poblete, que se ocupen otros, porque él no dudó ni un instante ni tampoco se le vio ningún tipo de arrepentimiento por lo que había hecho. 

P: Por fuera de lo que nos contás de esta actitud que deberá decidir la comunidad de Zapala, y estamos hablando de poblaciones que no son de dos millones de personas sino ciudades en las cuales, como se dice habitualmente, se conocen todos; ¿cómo notás por fuera del microclima de Zapala la conciencia de la comunidad neuquina, respecto de la necesidad imperiosa de que no se consagre la impunidad?



SR: Este fue uno de los problemas que tuvimos el año pasado, a Poblete lo volvieron a  trasladar a Zapala después de mucho que habíamos hecho. El otro fue la absolución vertiginosa. Estas causas, la Fuentealba II y la causa previa de represión a los docentes, la causa de los cascos amarillos, o de Plaza Huincul (en el año 2006 cuando se cortó parte de la refinería en Cutral Có), Sobisch llegó a juicio. Lo que no pudimos hacer en la Fuentealba II sí se hizo en la causa Plaza Huincul, que la estaba llevando el socio de mi abogado. Fue más que asqueroso, fue alevosa la forma en que se lo absolvió. Yo estuve presente en ese juicio, en donde los querellantes eran dos policías que no aceptaron la orden porque esa orden de liberar la zona significaba que esos supuestos cascos amarillos reprimieran a los docentes. Se lo absolvió habiendo pruebas de eso, y jorge Sobisch salió públicamente a decir que él era el responsable máximo de eso y que si lo tenía que hacer, lo volvería a hacer. Ël hace, encima, una apología y reconoce públicamente. Está todo filmado. Los jueces tomaron la decisión de absolverlo en junio y a los pocos meses, en septiembre, se intenta absolver a los quince policías, altos jefes policiales y funcionarios que trabajaron en el gobierno de Sobisch; entre ellos el señor Pascuarelli, quien era el ministro de Seguridad. ¿Por qué había seis grupos de policía especial ese día? ¿Por qué estaba el ministro de Seguridad ahí? ¿Por qué estaba el guardaespaldas de Sobisch, vestido de civil, ese día ahí? ¿Cómo a Poblete lo refugian y ocultan después del disparo en una columna de policías? Tardan más de 24 horas en entregarlo. La fiscalía a este momento sigue diciendo que el operativo de Arroyito no fue desmedido y que no hubo ningún tipo de delito de la policía. Es una vergüenza realmente.

P: Me sorprendí un poco, ¿la Fiscalía lo dice?

SR: Sí. El Ministerio Público Fiscal sostiene eso. El Ministerio Público Fiscal está sosteniendo a través del tercer fiscal que esa represión no fue desmedida, que fue acorde a lo que había que hacer.

P: Volvemos entonces a foja cero.

SR: Vos imaginate, esta jueza que está tratando de absolver a los quince policías, desde la lógica de una persona que vio, está violando cualquier ley del sentido común. Y yo no estoy hablando de caprichos, hablo de algo que ustedes vieron, que vio un país entero, que vio el mundo entero. Ella dice que para estos policías en todo caso ya prescribiría la causa porque tuvieron conductas menores que no tuvieron que ver con el resultado de la muerte. Esa es su posición, muy diplomática, muy por el costado. Pero trata de salir elegantemente. Yo, como les dije ese día, “a todos ustedes los veremos denunciados”, porque ya denunciamos al juez que tuvo primeramente la causa (el juez Piana) y a Velasco Copello, el primer fiscal que sostuvo que la represión no había sido desmedida. En la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ellos ya están denunciados, pero bueno, denunciaremos otro tanto más de jueces. Acá el grave problema que tenemos es que todos les deben favores al MPN, esa es la verdad. Todos tienen favores que tienen que pagar con el MPN y no están dispuestos a romper con un partido que es dueño, señor feudal y que de alguna forma no deja de romper con ese clientelismo político que hace que se sostenga las riquezas de esta provincia. Por eso para nosotros es una causa muy difícil, que necesitamos que siempre los compañeros tengan muy presente.  Ese día tiraron a matar a cualquier docente, no fue a Carlos directo. Quisieron matar a la cabeza de nuestro sindicato, que le hizo frente a Sobisch. Nos quisieron reprimir para que los maestros no saliéramos más pero también quisieron destruir la educación pública nuestra en Neuquén. Todas estas cosas las tenemos que revertir, la educación acá en Neuquén está teniendo muchas dificultades. Yo he ido a muchas escuelas y los compañeros tienen una herida tremendamente abierta, que es que uno habla dos segundos o me ven a mí y el dolor sale, surge. Sale en forma de bronca, de impotencia, de que “con esto no se puede hacer nada, con estos no se puede hacer nada”. Hoy será un día para que yo ayude a todos los compañeros a que entre todos nos levantemos y volvamos a reforzar este pedido de justicia, con la certeza de que algún día lo vamos a lograr.

P: Te mandamos un abrazo grande desde acá, desde la Radio de la Universidad de La Plata.


SR: Gracias por llamarme siempre, todos los años. También quería decirles que mis hijas están bien, que están fuertes, que están grandes y realmente son un gran orgullo para mí. Creo que la batalla más importante que he ganado en lo personal es que estas hijas que eran muy pequeñitas (tenían 10 y 15 años, hoy ya 23 y 18), han salido adelante. Están haciendo sus carreras, profesora de Educación Física una y la otra empezó la Universidad en Medicina. Realmente, cómo no estar orgullosa de esa gran batalla que estamos ganando las tres. 

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